sábado, 12 de julio de 2008

Ave Fenix

Fueron, tus ojos, un mar fosforescente;
te pintaron las mejillas sonrojadas;
te mutilaron las sonrisa con golpes
violentados en espasmos de navajas.
Rompiste en un pleamar inconsolado,
roompiéndote los labios a puñaladas
de cuchillos hilvanados ferozmente
en hilachos de tristeza nacarada.
Fuiste, poco a poco, de mis versos mágicos,
fluyendo en un charco de saladas lágrimas.
Fuiste pronunciando tus arrugas leves
mientras tu pupila entera se hacía agua.


No te preocupes por nada:
el ave Fénix volverá
para secar tu serpentina dorada
cuando me narcotice trémulo
bebiéndome lo salobre de tus lágrimas.

martes, 8 de julio de 2008

Palabras

He visto como unos labios mandaban gente a la guerra.
He visto como otros labios morían de tanto amor.
He visto como unos labios nacidos para besar
eran semejantes a otros que temblaban de dolor.

Hay palabras vacías que no dicen nada.
Hay palabras necias que insultan y provocan.
Hay palabras sabias que despiertan verdades.
Hay palabras sucias que manchan cuanto tocan.
Hay palabras sin intención que hieren y causan daño.
Hay palabras que son pronunciadas sólo por diosas;
tan amplio es su sentido que abarcan todos los tiempos.
Hay palabras que se clavan y son más dolorosas.
Hay palabras frías y cortantes como un cuchillo helado.
Hay palabras tan ardientes que derriten un corazón.
Hay palabras huecas que al proferirse esconden lo que nombran.
Hay palabras sagradas que invitan a perder la razón.

I ANGEL EN EL INFIERNO



Ilustració: FeaR-07 Imagen original by tomaskaspar.

Preludio

Antes de quebrar el aire
con éste, mi primer verso,
quiero confesar al mundo
mis timores de lo eterno.
Quiero gritar, mis querellas
quiero estampar en el viento;
quiero romperles los tímpanos
a los que me escuchen tercos.

No quiero indelebles tintas
que surquen mares añejos
ni sones de escalofríos
rezumando humildes lechos.
Prefiero un lazo amistoso
que me muestre lo tremendo
y no palpitantes sienes
divagando en mis deseos.

No os lanzo afilados dardos
ni sierpes en devaneo.
Entorno un canto profano,
una voz de espanto os dejo.
Antes de quebrar al aire
con éste, mi primer verso,
quiero confesar al mundo
mis temores de lo eterno.